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lunes, 8 de octubre de 2018

quién.


LXI
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?

viernes, 5 de octubre de 2018

¿Quién muere?,

¿Quién muere?, Pablo Neruda

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te impidas ser feliz!

Mañana, al alba.

MAÑANA, AL ALBA
Mañana, al alba, al tiempo que en los campos aclara,
partiré. Ya lo ves, yo sé que tú me esperas.
Caminaré los bosques, las montañas severas.
Ya no resisto el tiempo que de ti me separa.

Andaré, pensativo, puesta en ti la mirada,
sin oír lo que llama, sin ver lo que fulgura,
solo, oscuro, encorvado, con las manos cruzadas,
triste, y para mí el día será la noche oscura.

No miraré ni el oro que la tarde derrumba
ni las velas que al puerto van con lejano amor.
Y cuando haya llegado pondré sobre tu tumba
ramos verdes de acebo y de brezos en flor.

Autor del poema: Víctor Hugo

sábado, 29 de septiembre de 2018

Antes que tu me moriré...

Antes que tú me moriré: escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano
la ancha herida mortal.

Antes que tú me moriré: y mi espíritu,
en su empeño tenaz,
sentándose a las puertas de la muerte,
allí te esperará.

Con las horas los días, con los días
los años volarán,
y a aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar?

Entonces que tu culpa y tus despojos
la tierra guardará,
lavándote en las ondas de la muerte
como en otro Jordán.

Allí, donde el murmullo de la vida
temblando a morir va,
como la ola que a la playa viene
silenciosa a expirar.

Allí donde el sepulcro que se cierra
abre una eternidad...
¡Todo lo que los dos hemos callado
lo tenemos que hablar!

martes, 4 de septiembre de 2018

Yo no se olvidar.

Yo no se olvidar como ella olvida.
Yo no se no querer...aunque sangren mis heridas.
Yo no se no llorar si no puedo olvidar.
Yo no  puedo dejar de querer.

Yo sólo quiero salir de este pellejo, este harapo de carne viva.
Yo sólo quiero irme, olvidar y no lo puedo evitar.
Yo sólo quiero escapar a la vida, a la tortura de querer y no poder olvidar.

Yo no quiero...

domingo, 2 de septiembre de 2018

Duerme.

Duerme sirena del sentir.
Duerme libre de sensibilidad y flores. Duerme y ronca, cuál ingnoratriz del amor verdadero.
Duerme bicha del olvido y roca sin forma. Aquellas colinas del horizonte te esperan.

Esperan sentado funesto pasado que harán crecer las flores en el desierto de tu sin razón.

Quietos.

Quietos!!. Todos callados. Aquí no se llora, aquí se celebra el funeral con abanicos y flores.
Quietos!!. Todos callados. Aquí no se está triste. Aquí celebramos el suicidio con pitos y clarines, con fuego y amapolas.
Quietos, todos callados. Que aquí se escucha respirar las amapolas con vientos de oscuridad y alegría.

jueves, 30 de agosto de 2018

No hay dos sin tres...

...ni falta que hace, pues tres tropiezos serían mucho para ser tan frágil como sensible. Cenizas y despojos de alma triste y ruin. Tu piedra eres, insensible y dura gota de agua en el desierto del jardín del poeta. Flor petrificada, vestigios de amistad rota por la indiferencia y soberbia.
No, no es reprochable lo que se amó, lo que hizo feliz, lo que hizo sonreír y sentir acelerar el pulso.
Camino dejado atrás, horizonte nuevo levantado de mis trozos de alma. Alma transparente y sincera. Alma vilmente castigada por dolor de la vida que se fué...socorro sin respuesta...
Respuestas inexistentes. Inexistente tu existencia. Tu existencia sin mi.
Sin rencor. Con olvido. Te brindo futuro y un nuevo jardín.
Gracias, no podría expresar sensibilidad sin destrozos por ti provocados.
Gracias amor.

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