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Una mujer.

  Una mujer me ha envenenado el alma, otra mujer me ha envenenado el cuerpo; ninguna de las dos vino a buscarme, yo de ninguna de las dos me...

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martes, 21 de mayo de 2019

Por fin.

Muerta estás en mi.
Maldita insolente, necia e hipócrita luz.
Maldigo maldecir tu nefasto recuerdo.
Maldigo mi corazón.
Maldigo el tiempo, el que perdí observándote, contemplando la sorisa falsa y letal, de olor a muerte, odio y funesto abrazo.
Por fin... El olvido y la muerte dará justicia al dolor del recuerdo.

Por fin, FIN.

sábado, 18 de mayo de 2019

Dichosa soledad.

Andaba algo alterada por la reciente reflexión que le inculcó un filósofo. Leyó en un artículo de periódico viejo que tenía perdido en un cajón en el desván.

Sé dió cuenta, que había transcurrido mucho tiempo desde que se mudó. Su casa de la playa, su lugar para reflexionar sobre la vida,la gente, los amigos, la amistad y la soledad.

En el artículo el filósofo planteaba una reflexión que venía a colación con su estado emocional. Decía así: "¿Estar sólo o elegir la soledad?. Estar sola era para ella vivir acompañada pero no sentir cercanía emocional de nadie. Mientras que elegir la soledad confería un poder especial de control, de valentía y de profundo fracaso, social y relacional.

¿Qué sucederá si la enfermedad se apodera de ti?. Compartir y hacerte responsable de convivir te convierte en esclava de otros u otras?. Elegir estar solo puede ser un problema o una elección, un arrepentimiento o una comodidad?. Si la edad te alcanza, te sentirás vencedora?....

...

sábado, 11 de mayo de 2019

No.

Simplemente.
Constantemente.
De día y de noche.
Feliz y triste.
Real y soñado.
Visible e incluso invisible.
No es no.

Ni el tiempo nos cura.

No me importa.

No me importa.

No el tiempo ni la distancia.

No, no me importa ni preocupa.

Mi alma vacía se llena de ti cuando te recuerdo.

Se llena espontánea y fugazmente de tu olor, de tus manos de terciopelo, de tu vida rocosa, pero amable y tranquila y dulce.

¿Fué feliz?, me pregunto mi eco. Indudable y rápida respuesta. Fué frío aliento de dolor e impotencia.

Allí nunca habtitó flor en fértil tierra. Allí el olor suave de amor y comprensión serena, nunca germinó.

Allí, sólo hubo obediencia, silencio y remordimientos de libertad perdida.

Cuando se nos iba a la eternidad, en esos fríos días de marzo, se atrevió a gritar y romper ataduras invisibles, se atrevió a maldecir, a llorar y arrojar semillas sin germinar. Se atrevió a maldecir al jardín, al huérfano y bonito jardín.

Hoy sin jardín, el jardinero se lamenta. Llora el tiempo, las semillas rotas y vacías.

Hoy el dolor y las malas hierva han florecido.

Hoy, estamos muertos y vivos. Hoy eres nuestra alma y recuerdo.

jueves, 9 de mayo de 2019

Desde hace mucho tiempo.

Desde aquella noche te recuerdo con más ahínco.
Recuerdo invisibles de frío y juegos, de ímpetu y amigos, de loca y  estrellada sorpresa. De excusas y apuestas perdidas.

Volver a volver es empezar de nuevo.
Horizonte tenue, luz de esperanza, fuerza de ti, de sonreír y escuchar, de mirar y estar solos,  como  amapolas en el trigo.

Tu halo es triunfal, radiante, y brillante.

Yo soy tallo, todo tallo, tú eres la flor, la visible, la luz que provoca la belleza.

Y no te olvides, el jardín está lleno de ilusión, de un clavel y una rosa, de ti y de mi, de futuro cuidado, de proyectos y Sevilla.

martes, 30 de abril de 2019

Me gusta morir cada vez...

Me gusta morir cada vez que te veo.
Me gusta morir cada vez que huelo tu sonrisa,beso tu mirada y toco tus recuerdos.
Me gusta morir, porque cada vez que muero, te siento viva, alegre, feliz.

Me gusta morir y dejarte de ir, pues ahí está el sentido de nuestra distancia.

Me gusta morir, y morir,y seguir muriendo hasta que no tenga fuerzas para sentir  tus recuerdos.

domingo, 21 de abril de 2019

Brotes.

Tenía por costumbre pedirme que le acompañara a cortar unas rosas.
Lo disfrutaba profundamente. Al tiempo nos dolía, sabíamos que se nos acababan las oportunidades.

Este año, como brotan las flores, brotó mi necesidad. Me acompañaba en silencio, como siempre hizo. Este año se las llevé a su tumba fría y mi lágrimas ardiendo de dolor se extremecian. Aún me quedan quejidos de alimento y recuerdos....

Aún nos quedan primaveras.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Me ignoras.

Tenía por costumbre pedirme que le acompañara a cortar unas rosas.
Lo disfrutaba profundamente. Al tiempo nos dolía, sabíamos que se nos acababan las oportunidades.

Este año, como brotan las flores, brotó mi necesidad. Me acompañaba en silencio, como siempre hizo. Este año se las llevé a su tumba fría y mi lágrimas ardiendo de dolor se extremecian. Aún me quedan quejidos de alimento y recuerdos....

Aún nos quedan primaveras.

sábado, 16 de febrero de 2019

Amargura de ti.

La amargura me nace del amor.
El amor me hace infeliz. 
La infelicidad y la amargura me hacen a mi. Y mientras yo me muero por ti, 
Tú, orgullosa. Tu, quieta y  afable, misteriosa cuán tiempo parado en el reloj estropeado. Así, así la vida es un sinfín, una larga espera sin tiempo, sin ti. YO, yo Dios así no quiero vivir.

Bkeriano.


viernes, 15 de febrero de 2019

Hola sonrisa. Hola luz. Hola.

Esa atención, esa sonrisa y esa mirada.
Esa vida alegre, emocional y discreta.
Esa lectura de poesía y vida.
Esa llamada de alegría.

Seguro que me entiendes.
Seguro que lo sabes.
Seguro que te echo de menos.
Seguro, seguro.

Tu mirada.

Pensé que no existías.
En algún lugar, sin que existan tiempos, ni existan las medidas.
Pensé que no era posible verte jamás en mi vida.
Apareció la música de tu mirada divina, esa sonrisa, ese aire de alegría y vida.
Intesa, suspicaz, capaz de oírse y sentirse sin querer, sin mirar.
Luz brillante, tierna y poesía.
Intangible sonrisa, mirada inteligente, flaqueza la mía.
Nunca es un absurdo observar la armonía, la música de tu caminar....

Aún el tiempo es herida.

Aún el tiempo es herida.
Aún el tiempo es esperanza viva.
Aún con el tiempo que ha pasado me sangra la vida.
Aún no es tiempo para cerrar heridas.

Lleno de cicatrices, de dolores y arrastrando harapos de alma y vida.
Aún estamos a tiempo, pues aún tenemos vida.
Sé perdonar, sé medir daños y alegrías.
Por eso te quiero, te quiero fuera de mi mientras viva.

lunes, 28 de enero de 2019

Rima XLVIII

Como se arranca el hierro de una herida
su amor de las entrañas me arranqué,
la voluntad su imagen arrojó,
viene a mi mente su visión tenaz...
¡aunque sentí al hacerlo que la vida
me arrancaba con él!


Del altar que le alcé en el alma mía
y la luz de la fe que en ella ardía
ante el ara desierta se apagó.


Aun para combatir mi firme empeño
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
en que acaba el soñar!!

jueves, 8 de noviembre de 2018

8 de noviembre.


Grita¡!. Grita¡! alma de mi alma¡!. 
Amor de mi amor. Entrañas de mis sentidos. Vida de vida. 
Silencio de recuerdos y recuerdos de dolor. 
Vivir sin ti no es vivir. Morir de amor o pena?. Dime tu amor eterno, sincero, limpio y honesto. Dos luceros iluminan mi triste camino, y una estrella el infinito. 
Gracias mi amor por hacerme sentir, vibrar y vivir en la muerte terrenal..

sábado, 27 de octubre de 2018

SOLEDAD...


Hasta cuando la soledad te abandona.
Hasta cuando la esperanza está perdida y ni le importas.
Hasta cuando te arrancas de las entrañas las amapolas de tu corazón.
Hasta cuando no hay latidos, ni suspiros, ni alientos,...hasta ahí es difícil vivir sin la sorisa de tu mirada...

lunes, 8 de octubre de 2018

LXI


LXI
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?

Quién.


LXI
Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?

viernes, 5 de octubre de 2018

¿Quién muere?,

¿Quién muere?, Pablo Neruda

Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su vestimenta
o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos…

¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡No te impidas ser feliz!

Mañana, al alba.

MAÑANA, AL ALBA
Mañana, al alba, al tiempo que en los campos aclara,
partiré. Ya lo ves, yo sé que tú me esperas.
Caminaré los bosques, las montañas severas.
Ya no resisto el tiempo que de ti me separa.

Andaré, pensativo, puesta en ti la mirada,
sin oír lo que llama, sin ver lo que fulgura,
solo, oscuro, encorvado, con las manos cruzadas,
triste, y para mí el día será la noche oscura.

No miraré ni el oro que la tarde derrumba
ni las velas que al puerto van con lejano amor.
Y cuando haya llegado pondré sobre tu tumba
ramos verdes de acebo y de brezos en flor.

Autor del poema: Víctor Hugo