Como se arranca el hierro de una herida su amor de las entrañas me arranqué, la voluntad su imagen arrojó, viene a mi mente su visión tenaz... ¡aunque sentí al hacerlo que la vida me arrancaba con él! Del altar que le alcé en el alma mía y la luz de la fe que en ella ardía ante el ara desierta se apagó. Aun para combatir mi firme empeño ¡Cuándo podré dormir con ese sueño en que acaba el soñar!!