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Mañana me voy al museo...

 A ver mi retrato. El retrato que me hizo mi hermano Valeriano.  Te vienes?. Museo de Bellas Artes de Sevilla. 

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lunes, 19 de octubre de 2020

Mañana me voy al museo...

 A ver mi retrato. El retrato que me hizo mi hermano Valeriano.  Te vienes?.

Museo de Bellas Artes de Sevilla. 

miércoles, 14 de octubre de 2020

Ojos negros.



Tienes ojos negros del azabache de las aceitunas.
Yo diría que tu miradas son flores y explosión de poesía, 
son amapolas en el desierto y en pura armonía.

Y que tus ojos son el inefable aliento de una orquídea brillante y plena de alegría.
Decorados éstos de tu dulce voz, de tu rastro amable, de tu sonrisa limpia 
y hacen perfecta poesía.

Todo a un tiempo es una explosión de que ensordece al poeta, 
catarsis de emoción y sibilina inspiración. 

Pobre poeta, quieto y tembloroso, ruin en la tristeza, atónito observa.
¡Eso que ves triste poeta, es la primavera en plena armonía!.

Ni Julio Romero, ni Dora con sus artes. 
Ni ningún poeta, ni ninguna sinfonía,
 nunca nadie jamás crearía ni de lejos tanta "María".




domingo, 4 de octubre de 2020

BIOGRAFIA DE VALERIANO BÉCQUER.

 #150AñosMuerteHermanosBécquer

(Pag. Facebook Pilar Alcalá)


EL 23 DE SEPTIEMBRE DE 1870 MORÍA VALERIANO BÉCQUER.

DEJO AQUÍ LA MEJOR DE LAS BIOGRAFÍAS POSIBLES, LA QUE ESCRIBIÓ SU HERMANO Y AMIGO GUSTAVO ADOLFO:


Valeriano Bécquer por Gustavo Aldolfo.(Con destino a Ferrán, que se proponía hacerla biografía de Valeriano)


Valeriano nació en Sevilla en diciembre del año1834, de modo que había cumplido ya treinta y cincoaños. Como sabes, nuestro padre era pintor y murió, siendo nosotros muy pequeños, también a los treinta y cinco.

A poco de morir nuestro padre murió nuestra madre. Valeriano, de pequeño, estuvo en el colegio de San Diego, de Sevilla, del que fué maestro el célebredon Alberto Lista. Siempre mostró una grandisposición para la pintura. Es una puerilidad, peroyo recuerdo que siendo muy chicos nos quitaban laluz después de acostados y Valeriano, las noches deluna, abría el balcón y dibujaba á aquella claridad dudosa. Ya desde chico pintaba todo los que nos sucedíay retrataba en papeles y libros á las gentesá quienes íbamos conociendo.

Esta costumbre, que conservó siempre, hace queen sus carteras se encuentren muchos episodios desu vida y sus viajes, hechos con gracia y facilidad.

Le ha sido siempre tanto más fácil la expresiónde las ideas por medio del dibujo que de la palabra,que, como sabes, su correspondencia conmigo, queen gran parte conservo, es curiosísima porque no dicelas cosas, sino que las pinta con la pluma.

«Después de salir del colegio comenzó decididamenteá dibujar bajo la dirección de mi tío Joaquín.

Pero, al par que los estudios un poco rutinarios de lasAcademias de Sevilla, seguía él libremente pintandoy dibujando por su cuenta, apuntando ligeramentedel natural cuanto veía ó trazando al capricho loque pensaba.

La facilidad que para componer y dibujar demostródesde luego llamó la atención de Sevilla, dondehizo multitud de retratos, cuadros y bocetos originales,siempre ligeramente, pues la necesidad devivir casi desde niño del producto de su trabajo nole permitió nunca hacer estudios serios.

Lo que no sabía lo adivinaba...

Ni su estilo, ni su manera, ni su color se parecía á nada de lo que había visto allí, y siempre conservó una sencillez y una espontaneidad que le hacían original.

Vino á Madrid por el año 61, y á poco estuvimos, a causa de estar yo H, un año en el monasterio de Veruela completamente aislados.

Allí dibujó mucho y pintó algunos cuadros de costumbres aragonesas y dos de fantasía muy originales.

Uno es En busca del Diablo y otro La pecadora. «También pintó La vendimia.

En esta época se fijó en el estudio de las costumbres populares.

De vuelta á Madrid obtuvo de Alcalá Galiano una prensión para viajar por España estudiando las costumbres.

La pensión era insuficiente: diez mil reales al año, de los cuales habían de salir los viajes, vivir con sus hijos, pues alejado siempre de los centros ninguna otra cosa tenía que hacer, y todos los gastos de dos cuadros originales que todos los años había de presentar al Museo.

Vivía, comía y viajaba con mil trabajos y privaciones, y sin embargo, era feliz.

Apuntaba y dibujaba mucho, rodando de aldeaen aldea.

Sus libros están llenos de episodios curiosos é interesantes de estos viajes.

A última hora, en un lugarejo cualquiera, hospedado en un mesón, con buena ó mala luz, con avíos ó sin ellos, pintaba los cuadros de la pensión sin modelos, sin recursos.

Así pintó los ocho cuadros que están en el Museo

Nacional de Madrid: dos de costumbres aragonesas, titulados El chocolate y El presente; tres de costumbres y tipos de Soria ; Las carretas de los Pinares,

El leñador y La hilandera; tres de Avila: La Romería de San Soler, El escuadrón y La vendedorade huevos.

Todos estos cuadros están hechos de memoria y,sin embargo, resplandece en ellos la verdad, la espontaneidad y la gracia.

La costumbre de estar siempre apuntando del natural hacía que no se amanerase nunca y que hubiese en sus composiciones un sello grande deverdad.

Pero por lo mismo que no se ceñía al realizar sus ideas al modelo vulgar y prosaico, tienen todas sus composiciones un sabor de arte y de belleza, algo de selecto y distinguido que sabía encontrar y extraer aun de las cosas más vulgares y pedestres, que, al pasar por su fantasía, se depuraban y perdíanalgo de su natural grosero sin dejar de ser verdad.

En estos tres años y para atender algo á poder vivir, pues los diez mil reales eran insuficientes, fuécuando aprendió, a instancias de Bernardo Rico, ádibujar algo en madera para grabar, é hizo la colección de dibujos de costumbres que llamaron la atención en El Museo Universal, de Gaspar y Roig.

A1 llegar la revolución suprimieron en Fomento su pensión. Era tan poca cosa, y la devolvía entres ó cuatro cuadros anuales con tanta usura, que yocreo que hicieron mal, pues la colección hubierasido tanto más interesante cuanto más completa.

La pensión no era una canonjía ni mucho menos;sin embargo, él sintió mucho perderla porque perdióla base para seguir sus instintos, corriendo de puebloen pueblo pintando y dibujando al aire libre.

El decía que á los seis ú ocho años de andar así,

y pasados dos luego haciendo estudios serios de otro género, se fijaría en un punto y había de echarcuadros por los dedos.

Y sí los hubiera echado.

Un día nos pusimos los dos á recordar cuántos cuadros originales había pintado, é hicimos una listade ciento once.

Esta lista la conservo.

Siempre hemos pensado trabajar; sin embargo,hablándole yo un día le pregunté:

—Si te dieran una renta muy grande, con prohibiciónabsoluta de pintar, ¿la aceptaríais?Y siempre decía que no.Otras veces contestaba:

—Yo lo que quisiera era uno que me diera decomer y de beber nada más que lo suficiente y luegomuchos colores y muchos lienzos de todos tamaños,chicos y grandes, anchos y estrechos—á veces el tamaño le da á uno el asunto—, y yo pintar ypintar y él que se llevase lo pintado, y si podía, hicieracon aquello el negocio que le diera la gana.,.«Realmente el pintar y el dibujar era en él unapasión.

Era gran aficionado á la música; la sentía y hacíaentre los sonidos y el color unas comparaciones verdaderamentehermosas.

Por último, después de la revolución estuvimosen Toledo y luego aquí.

En este tiempo pintó dos cuadros para Valera,unos retratos, y bosquejó cuatro tablitas que dejósin concluir.

Su carácter, lo que él era, tú lo sabes.

De todo esto hablaré yo algún día, cuando publique,que pienso hacerlo, un libro con los grabadossuyos, á los que acompañaré con un poco detexto.

De seguro será un libro interesante, pues á másde los conocidos añadiré algunos dibujos de la cartera.

Tú de esto aprovechas lo que quieras y te parezcaoportuno.

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viernes, 25 de septiembre de 2020

23 de Septiembre. El principio del fin.

Valeriano Domínguez Bastida.


Murió en Madrid el 23 de septiembre de 1870.

Valeriano y sus siete hermanos se quedaron huérfanos de padre y madre cuando él tenía solo doce años. 

Él y su hermano Gustavo Adolfo fueron educados entre varios parientes, destacando la enorme influencia que sobre él ejerció su tío Joaquín Domínguez Bécquer, de quien aprendería el arte de la pintura.




El famosísimo retrato de Gustavo Adolfo, fue realizado por su hermano en el año 1865, coincidiendo con el traslado del pintor sevillano a Madrid en el año 1862. Momento en el que comienza la etapa madrileña en la cual la pintura de Valeriano Bécquer adquiere una mayor objetividad y un temperamento más profundo. En esta segunda etapa comienza a emplear una técnica más suelta, luminosa y flexible, como observamos en dicho retrato. Debemos mencionar que no es la única ocasión en la cual el pintor más destacado de la dinastía familiar retrata a su hermano.







En la actualidad forma parte de la exposición permanente del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Este hecho de la muerte de Valeriano, supuso para Gustavo una gran tristeza, que poco le duraría, pues en diciembre del mismo año, falleció él.


https://www.visitarsevilla.com/

domingo, 13 de septiembre de 2020

Ciudad sin Sueño..

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.
No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.
Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.
Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,

sábado, 12 de septiembre de 2020

Rima LIV

 


Yo sé cuál el objeto
de tus suspiros es;
yo conozco la causa de tu dulce
secreta languidez.

¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

Yo sé cuándo tú sueñas,
y lo que en sueños ves;
como en un libro, puedo lo que callas
en tu frente leer.

¿Te ríes?... Algún día
sabrás, niña, por qué.
Tú acaso lo sospechas,
y yo lo sé.

Yo sé por qué sonríes
y lloras a la vez;
yo penetro en los senos misteriosos
de tu alma de mujer.

¿Te ríes? ... Algún día
sabrás, niña, por qué;
mientras tú sientes mucho y nada sabes,
yo, que no siento ya, todo lo sé.