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Poema del Renunciamiento. (José Ángel Buesa)

  RENUNCIAMIENTO Pasarás por mi vida sin saber que pasaste, pasaras en silencio por mi amor, y al pasar, fingiré una sonrisa con un dulce contraste del dolor de quererte...y jamás lo sabrás. Soñaré con el nacer virginal de tu frente, soñaré con tus ojos de esmeralda de mar, soñaré con tus labios desesperadamente, soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás. Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible, como un sueño que nunca llegaré a realizar, y el lejano perfume de mi amor imposible, rozará tus cabellos … y jamás lo sabrás. Y si un día una lágrima denuncia mi tormento, el tormento infinito que te debo ocultar, te diré sonriente; “no es nada, ha sido el viento”, me secaré las lágrimas...y jamás lo sabrás. Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía, y no volver el rostro para verte pasar. Puedo apretar mis labios un día tras otro... y no te puedo olvidar. Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente, casi aburridamente sobre un tema vulgar, Puedo decir tu nombre con voz indiferente....

Tus ojos negros.

Ojos de Córdoba Tienes ojos negros del azabache de las aceitunas. Yo diría que tu miradas son flores y explosión de poesía,  son amapolas en el desierto y en pura armonía. Y que tus ojos son el inefable aliento de una orquídea brillante y plena de alegría. Decorados éstos de tu dulce voz, de tu rastro amable, de tu sonrisa limpia  y hacen perfecta poesía. Todo a un tiempo es una explosión de que ensordece al poeta,  catarsis de emoción y sibilina inspiración.  Pobre poeta, quieto y tembloroso, ruin en la tristeza, atónito observa. ¡Eso que ves, triste poeta, es la primavera en plena armonía!. Ni Julio Romero, ni Dora con sus artes.  Ni ningún poeta, ni ninguna sinfonía,  nunca nadie jamás crearía ni de lejos tanta "María".

Podrá nublarse ....

POEMA XCI  Podrá nublarse el sol eternamente; Podrá secarse en un instante el mar; Podrá romperse el eje de la tierra Como un débil cristal. ¡todo sucederá! Podrá la muerte Cubrirme con su fúnebre crespón; Pero jamás en mí podrá apagarse La llama de tu amor. La rima del poema XCI de Bécquer es asonante y no todos los versos riman.  COMENTARIO  El primer verso parece empezar in media res en el sentido de que empieza directamente con un verso en futuro. Parece como si hubiéramos empezado a escuchar al poeta en mitad de una conversación e interviniera directamente con un verso en futuro, asegurando que una acción concreta sucederá.      El tercer y cuarto versos son interesantes y encontramos el primer encabalgamiento. En él se lee, parafraseo, que el eje de la tierra se romperá como un débil cristal, cosa que no podrá suceder más adelante con el cristal. Incluso la Muerte interviene en este corto poema de Bécquer y, de nuevo, saldrá derrotada frente a la lla...

Ciudad sin Sueño. Federico García Lorca.

Ciudad sin Sueño. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las ...

Rima LIV

  Rima LIV Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué. Tú acaso lo sospechas, y yo lo sé. Yo sé cuándo tú sueñas, y lo que en sueños ves; como en un libro, puedo lo que callas en tu frente leer. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué. Tú acaso lo sospechas, y yo lo sé. Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez; yo penetro en los senos misteriosos de tu alma de mujer. ¿Te ríes? ... Algún día sabrás, niña, por qué; mientras tú sientes mucho y nada sa bes, yo, que no siento ya, todo lo sé.

Cosas horrorosas....

 

Si alguna vez.

Si alguna vez oliste el olvido. Si alguna vez oíste el dolor. Si alguna vez respiraste el sabor… Si Ella es enorme. Ella es eterna y brillante.  Ella es tu amor. Eso, eso es vivir o sufrir. ¡Qué más da! ¡, eso es el presente, el pasado: el dolor! No te horrorices, deja fluir el tiempo y deja crecer el amor.  ¿Todo llega?, dicen, eso es un error, pues después de la muerte, hay algo de amor John Gall. Bécquer ga.