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Mostrando entradas de agosto, 2023

SI ME NECESITAS, LLÁMAME Por Raymond Carver

 SI ME NECESITAS, LLÁMAME Por Raymond Carver De su libro de relatos póstumos: Si me necesitas, llámame. Aquella primavera habíamos tenido una relación cada uno por nuestro lado, pero cuando el curso acabó en junio decidimos alquilar nuestra casa de Palo Alto y marcharnos los dos a pasar el verano a la costa norte de California. Nuestro hijo, Richard, iría con su abuela, la madre de Nancy, a Pasco, Washington, donde trabajaría todo el verano con idea de tener algo de dinero ahorrado en otoño cuando ingresara en la universidad. Su abuela estaba al tanto de lo que pasaba en casa y había hecho lo imposible para que lo mandáramos con ella, ocupándose de encontrarle trabajo para cuando llegara. Había hablado con un agricultor amigo suyo que le prometió un empleo para Richard. Trabajo duro, porque tendría que levantar cercas y hacer fardos de heno, pero Richard estaba entusiasmado. Se marchó en autobús a la mañana siguiente de la entrega de diplomas en el instituto. Lo llevé a la estación...

EL BUEN SOLTERÓN

  EL BUEN SOLTERÓN. Sales de tu casa, muy temprano, tempranísimo —a las cinco y cuarenta y cinco—, un día del mes de noviembre que te envuelve en un abrazo frío por las calles desiertas. Acabas de cumplir más de sesenta noviembres. El aire es gélido, sabes que hace frío, pero, te empeñas en hacerte el héroe fingiendo como un cosaco por no llevar camiseta de algodón. A lo lejos, el bar de esquina, el café te espera, como un faro de calidez en medio de la penumbra. Tomas café y mientras fumas tu segundo cigarrillo, te invaden los pensamientos y te sientes un personaje de una película en blanco y negro, como la que viste anoche y que terminó pasada las doce. Te despierta de un golpe el vecino que ya viene de comprar el pan. El tipo no te cae bien y hoy, se ha ganado otra medalla para ser más imbécil aún. Pero el golpe te ha servido para continuar y despertar de tus fantasías. Vas por la acera, sigues pensativo. Ahora tienes frío, y vas al coche y te pones tu chaquetón que te abriga lo...

Marisma de cine

    Marisma de cine Quino, al que llama el ferretero, es guía turístico —y licenciado en historia del arte—, recoge a Marina, Rocío y Roberto en la estación de tren que está situada a las afueras del pueblo. Quino recibió el encargo de Ignacio, que además de funcionario, es uno de los dueños de una empresa de gestión de turismo local.  Eran sobre las once de la mañana de un sábado trece de abril. En la marisma del Bajo Guadalquivir, en esa época del año, de momento, solo de momento, no hace mucho calor y ni hay muchos mosquitos, ni moscas, entre otros bichos típicos, que son más abundantes en mayo o junio. En principio, el día para hacer la visita, era óptimo, pero la marisma nunca se sabe, a menudo depara sorpresas. La fecha elegida evitará, casi con seguridad, que los turistas de cine, sufran el calvario, también conocido los “marismeños” y al que llaman los mosquitos “orejeros” —más pequeños y con una picadura más fuerte—. Estos orejeros son una especie de mosquit...