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Ella es.

Ella es la constelación de mi corazón. Ella es el secreto de mi desolación. Ella es la sangre derramada en el rincón. Ella es de lenta combustión. Ella no es tiempo, es un temporal. Ella es  primavera en otoño. Ella es un sueño roto y silencio mortal. Ella es olvido, olvido de verdad.

RIMA XLVIII. Como se arranca el hierro...

        RIMA XLVIII   Como se arranca el hierro de una herida su amor de las entrañas me arranqué; aunque sentí al hacerlo que la vida         ¡me arrancaba con él!   Del altar que le alcé en el alma mía, la voluntad su imagen arrojó; y la luz de la fe que en ella ardía ante el ara desierta se apagó.   Aún para combatir mi firme empeño viene a mi mente su visión tenaz... ¡Cuánto podré dormir con ese sueño         en que acaba el soñar! autógrafo

Te quiero.

Te quiero. En el cielo y en el suelo, te quiero. En las noches frías y en los días soleados. Te quiero. En mis alegrías, en mis penas, te quiero. Hasta cuando no me quiero, te quiero. Te quiero cuando vivo, cuando muero, de amor o de recuerdo. TE QUIERO.

Rima LII

Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras!. Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.

Rima LXVI

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura; los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna. ¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas; en donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.

Rima LXV

Llegó la noche y no encontré un asilo; y tuve sed ... ¡mis lágrimas bebí! ¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos cerré para morir! ¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído de las turbas llegaba el ronco hervir, yo era huérfano y pobre... El mundo estaba desierto... ¡para mí!

Orgullo herido.

Deja de latir corazón mío. Deja de sentir con brío. Silencio....sentir, amar y expresar. Silencio... querer, soñar y hablar. Son heridas frustrantes, horas distantes... Silencio eterno, daño supremo.