Hoy como ayer, mañana como hoy, todo sigue igual, el tiempo pasa y yo permanezco inalterable, insensible, frio, eterno, superficial y triste en mi mundo. Despierto aún permanece la sensación de vacío, del camino tortuoso de vivir, de sentir, de la búsqueda de verdad, de la flor perfecta, de mi alma gemela¡¡.
LXI Al ver mis horas de fiebre e insomnio lentas pasar, a la orilla de mi lecho, ¿quién se sentará? Cuando la trémula mano tienda próximo a expirar, buscando una mano amiga, ¿quién la estrechará? Cuando la muerte vidríe de mis ojos el cristal, mis párpados aún abiertos, ¿quién los cerrará? Cuando la campana suene (si suena en mi funeral), una oración al oírla, ¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restos oprima la tierra ya, sobre la olvidada fosa ¿quién vendrá a llorar? ¿Quién, en fin, al otro día, cuando el sol vuelva a brillar, de que pasé por el mundo, quién se acordará?