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Mostrando entradas de febrero, 2019

Me ignoras.

Tenía por costumbre pedirme que le acompañara a cortar unas rosas. Lo disfrutaba profundamente. Al tiempo nos dolía, sabíamos que se nos acababan las oportunidades. Este año, como brotan las flores, brotó mi necesidad. Me acompañaba en silencio, como siempre hizo. Este año se las llevé a su tumba fría y mi lágrimas ardiendo de dolor se extremecian. Aún me quedan quejidos de alimento y recuerdos.... Aún nos quedan primaveras.

Amargura de ti.

La amargura me nace del amor. El amor me hace infeliz.  La infelicidad y la amargura me hacen a mi. Y mientras yo me muero por ti,  Tú, orgullosa. Tu, quieta y  afable, misteriosa cuán tiempo parado en el reloj estropeado. Así, así la vida es un sinfín, una larga espera sin tiempo, sin ti. YO, yo Dios así no quiero vivir. Bkeriano.

Tu mirada.

Pensé que no existías. En algún lugar, sin que existan tiempos, ni existan las medidas. Pensé que no era posible verte jamás en mi vida. Apareció la música de tu mirada divina, esa sonrisa, ese aire de alegría y vida. Intesa, suspicaz, capaz de oírse y sentirse sin querer, sin mirar. Luz brillante, tierna y poesía. Intangible sonrisa, mirada inteligente, flaqueza la mía. Nunca es un absurdo observar la armonía, la música de tu caminar....

Aún el tiempo es herida.

Aún el tiempo es herida. Aún el tiempo es esperanza viva. Aún con el tiempo que ha pasado me sangra la vida. Aún no es tiempo para cerrar heridas. Lleno de cicatrices, de dolores y arrastrando harapos de alma y vida. Aún estamos a tiempo, pues aún tenemos vida. Sé perdonar, sé medir daños y alegrías. Por eso te quiero, te quiero fuera de mi mientras viva.