sábado, 10 de agosto de 2019

MAS

Como se arranca el hierro de una herida   
 su amor de las entrañas me arranqué,   
aunque sentí al hacerlo que la vida   
me arrancaba con él.   
Del altar que le alcé en el alma mía   
la voluntad su imagen arrojó,    
 y la luz de la fe que en ella ardía    
ante el ara desierta se apagó.   
Aún para combatir mi firme empeño   
viene a mi mente su visión tenaz...   
Cuándo podré dormir con ese sueño   
en que acaba el soñar!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto.

Me enseñaste.