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Se lo repetido desde siempre.

Se lo he repetido desde siempre, como un eco gastado. Qué pesadez.

¿Pero me ha visto? Estoy segura de que me ha mirado. Sus ojos se han clavado en los míos como si quisiera dejarme sus recuerdos. Me pellizco, pero no siento dolor. No sé si realmente me ha visto, aunque quiero creer que sí.

Y yo voy y lo intento olvidar con esfuerzo consciente. Como si pudiera hacerlo desaparecer..

Los dos lo sabemos. Pero no lo reconozco, me niego y lo martirizo con indiferencia. Sin respuesta.

Se lo he repetido desde siempre. Qué pesadez.

Me siento a su lado, por lastima, creo, y le hablo sin palabras. Cuando dice algo, no lo escucho, sigo mirando para otro lado. No existe. Pero me suenan sus recuerdos. Me excito.

Se lo he repetido desde siempre. Qué pesadez. Aunque todos lo queremos y lo buscamos cuando el ajetreo de la vida nos arrolla. Qué gracioso es, dicen. Ven, cuéntanos una gracia.

Voy, me siento a su lado y le hablo sin palabras. Su cacharrería mental  nos acompaña. Siento más indiferencia y miro para el otro lado.

Se lo he repetido desde siempre. Qué pesadez.

Mudos, nos miramos y seguimos hablando sin palabras. 

Por fin dijo:

—Adiós. Renuncio.



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