Desde aquella noche te recuerdo con más ahínco. Recuerdo invisibles de frío y juegos, de ímpetu y amigos, de loca y estrellada sorpresa. De excusas y apuestas perdidas. Volver a volver es empezar de nuevo. Horizonte tenue, luz de esperanza, fuerza de ti, de sonreír y escuchar, de mirar y estar solos, como amapolas en el trigo. Tu halo es triunfal, radiante, y brillante. Yo soy tallo, todo tallo, tú eres la flor, la visible, la luz que provoca la belleza. Y no te olvides, el jardín está lleno de ilusión, de un clavel y una rosa, de ti y de mi, de futuro cuidado, de proyectos y Sevilla.