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Mostrando entradas de enero, 2018

Ella es.

Ella es la constelación de mi corazón. Ella es el secreto de mi desolación. Ella es la sangre derramada en el rincón. Ella es de lenta combustión. Ella no es tiempo, es un temporal. Ella es  primavera en otoño. Ella es un sueño roto y silencio mortal. Ella es olvido, olvido de verdad.

RIMA XLVIII. Como se arranca el hierro...

        RIMA XLVIII   Como se arranca el hierro de una herida su amor de las entrañas me arranqué; aunque sentí al hacerlo que la vida         ¡me arrancaba con él!   Del altar que le alcé en el alma mía, la voluntad su imagen arrojó; y la luz de la fe que en ella ardía ante el ara desierta se apagó.   Aún para combatir mi firme empeño viene a mi mente su visión tenaz... ¡Cuánto podré dormir con ese sueño         en que acaba el soñar! autógrafo

Te quiero.

Te quiero. En el cielo y en el suelo, te quiero. En las noches frías y en los días soleados. Te quiero. En mis alegrías, en mis penas, te quiero. Hasta cuando no me quiero, te quiero. Te quiero cuando vivo, cuando muero, de amor o de recuerdo. TE QUIERO.

Rima LII

Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras!. Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!.

Rima LXVI

¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero de los senderos busca; las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura; los despojos de un alma hecha jirones en las zarzas agudas, te dirán el camino que conduce a mi cuna. ¿Adónde voy? El más sombrío y triste de los páramos cruza, valle de eternas nieves y de eternas melancólicas brumas; en donde esté una piedra solitaria sin inscripción alguna, donde habite el olvido, allí estará mi tumba.

Rima LXV

Llegó la noche y no encontré un asilo; y tuve sed ... ¡mis lágrimas bebí! ¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos cerré para morir! ¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído de las turbas llegaba el ronco hervir, yo era huérfano y pobre... El mundo estaba desierto... ¡para mí!

Orgullo herido.

Deja de latir corazón mío. Deja de sentir con brío. Silencio....sentir, amar y expresar. Silencio... querer, soñar y hablar. Son heridas frustrantes, horas distantes... Silencio eterno, daño supremo.

No hay solución.

Hay solución. Hay «emoción».  Hay química sin corazón. Hay un par que laten al son. Hay una razón, un muro que lo impide.   Un deseo, un pasado, un presente sin ausentes,  un tú y un yo.  Un horizonte, una flor entre un millón.  Una esperanza, una silla en el salón ausente. Un poeta errante, radiante disfrazado de amante. Un amante fracasado por un instante.  Una segunda vida ilusionante con amor, tiempo y distancia impresionante.    Ahí, ahí te espero: AMOR.

Ni en sueños.

Ni en sueños de realidad. Ni en esta vida, ni en la eterna. Ni en una novela, escrita por mi. En mi jardín, ni una flor. En mi corazón....Cosechas de infiernos infinitos,  de penas y penas, de tristeza y eso es así. No es destino,   es mi desdicha,  mi cruz mi soledad,  mi silencio. En mi camino fatal y tortuoso,  hay  alguien siembra el mal sin parar en que ya no cabe más.

Pena de amor.

El amor me hace infeliz. La infelicidad y la amargura me hacen a mi. Y mientras yo me muero por ti, Tú, orgullosa. Tu, quieta y  afable, misteriosa cuán tiempo parado en el reloj estropeado. Así, así la vida es un sinfín,  una larga espera sin tiempo, sin ti.  YO, yo Dios así no quiero vivir  

A ver...

🎶A ver quién velará tus sueños, tras mi tragedia. A ver quién soñará contigo, tras mi castigo. A ver quién te escribirá poemas con pena. A ver, A ver, quién te amará eterna!¡       Mi vida sigue su traumática trayectoria. Es la función social que desempeño. Morir viviendo. Amar sufriendo, sufrir, sufrir...hasta morir       Todo es un abismo al que evitó sujetando pequeñas hierbas incapaces de soportar el peso de mi pena...el vacío, el fin, por fin, está cerca.  Vencida la mente la muerte se acerca. Perdida la esperanza de amor, surge la del descanso eterno

Me enseñaste.

Me enseñaste a quererte. Me enseñaste a romper las leyes. Me enseñaste a vivir clandestinamente. Incluso, a no sufrir sin verte.   Después  se hizo la noche fría. el día se hizo desprecio, olvido, indiferencia y el silencio, hasta que el hastío se impuso con furia.   La culpa fue mía, por contarte todo lo que sentía para que después lo  usaras en mi agonía.   Rotundo amor, trágica caída, Sin saber de dónde venía, Sentí que humillar querías.   Ahora sin pétalos, sin aviso, Ahora sin recuerdo sin ruido, claro tengo una cosa, que el tiempo será tu enemigo. Hay daños que nunca olvido, mucho menos personas a las que he querido. Por fuerte que fuese mi error. Jamás olvidaré lo que te he querido. No quiero amigos, capaces de fingir Amor y cariño, menos aún sin sentir  y respetar al caído,   al que pudo ser, al que te dio pasión, pureza y sentido.

Adiós

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Hacía...

El camino hacía detrás... Camino hacía detrás.... La mirada perdida, la imagen y el recuerdo que se fue. Todo esto es lo que por mi mente pasa, fugazmente, tal vez, no estoy seguro. No obstante, todo fue un suspiro errante, un sentimiento profundo y complejo. Al cabo del tiempo, con...

Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente; Podrá secarse en un instante el mar; Podrá romperse el eje de la tierra Como un débil cristal. ¡todo sucederá! Podrá la muerte Cubrirme con su fúnebre crespón; Pero jamás en mí podrá apagarse La llama de tu amor.

LIX

Yo sé cuál el objeto de tus suspiros es; yo conozco la causa de tu dulce secreta languidez. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué. Tú acaso lo sospechas, y yo lo sé. Yo sé cuándo tú sueñas, y lo que en sueños ves; como en un libro, puedo lo que callas en tu frente leer. ¿Te ríes?... Algún día sabrás, niña, por qué. Tú acaso lo sospechas, y yo lo sé. Yo sé por qué sonríes y lloras a la vez; yo penetro en los senos misteriosos de tu alma de mujer. ¿Te ríes? ... Algún día sabrás, niña, por qué; mientras tú sientes mucho y nada sabes, yo, que no siento ya, todo lo sé.

Rima LIV

Cuando volvemos las fugaces horas del pasado a evocar, temblando brilla en sus pestañas negras una lágrima pronta a resbalar. Y, al fin, resbala y cae como gota de rocío al pensar que cual hoy por ayer, por hoy mañana, volveremos los dos a suspirar.

El límite.

El límite del amor se llama dignidad. El límite del amor se llama respeto. La dignidad y el respeto que mereces es la que debes exigir.  No lo hay donde no hay confianza. Donde no atención.

En la orilla del mar...

En la orilla del mar... mis lagrimas brotan sin cesar el barco eterno se hace a la mar no hay despecho, nada que reprochar     Sólo un recuerdo, un recuerdo en la orilla del mar.  A pensar de todo, nada de aquello volverá, pensar en que pudimos ser la luz y la primavera de verdad.   Todo se fue, nada volverá, y yo, yo seguiré en la orilla del mar. Dolor infinito, despreciado y mortal, sentimientos humillados por tus risas y falsa moral.   Piensa amor mío, nunca, nunca volverás yo guardaré silencio, silencio infinito por ese dolor de no quererme amar.   En silencio viviré, para siempre, mientras veo como se aleja el barco, el barco de la felicidad.   Allí seguiré esperando donde el olvido es suave, dónde la soledad acompaña lo amado, donde esperan los cobardes;    allí en la orilla del mar.       

...de allí en adelante...

...De allí a un tiempo... Andaba deambulando por paramos remotos y senderos invisibles. Caminaba de espalda, su cabeza hacia el suelo. Su mirada perdida.   No pudo ser¡¡. Porqué derramaste tantas horas en ello. Al final conseguiste perder.... ¿Para qué?. ¿Acaso se mejora la valoración de un sentimiento tan débil?. Es tiempo perdido, es horrible, estruendoso, miserable, mezquino... No, no te arrodilles, no blandes tu falcata en la tinieblas de tu corazón. El vale, es grande, dulce, tierno, sensible y fuerte. No pactes con tu diabólicas lagrimas. Olvida tu fracaso, tal que si fuese un reconocimiento que no todos puedes ver. Enorgullecete, te dieron vida. Te dieron amor. Te dieron sentimientos. Te dieron bonitos recuerdos. Pide perdón, no está nada mal hacerlo cuando te devuelven sonrisas y pensamientos pasados positivos. Llora, llora y derrama lágrimas de amor. Tú te lo mereces. Sabrán valorar lo valiente que eres aún con la extrema debilidad que piensas tene...

El momento.

Fué en aquel preciso momento...en aquel pequeño instante.    Fué un puñal de conciencia maldita, de razón.   Ahí noté que moría, que moría para siempre,   que fué un error, que es un arrepentimiento total,  y que será un olvido absoluto.     Ahí, ahí no morí yo, murió ella en mi.

Ni para ser olvidada...

Ni aún siquiera tiene alma para ser olvido. Ni aún siquiera tiene corazón para ser querido. Ni aún siquiera tiene razón para ser amigo. Fue tanto el dolor  infligido que pronto, pronto, muy pronto jamás en mi habrá existido.

Olas gigantes...

Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! ... Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nube de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las sangrientas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras!. Llevadme, por piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!. GAB

Agradezco tu atención.

Agradezco tu atención. Pero se lamer mis heridas. Lamentablemente enrocarse es morir. Esperaba más del cielo. Veo que no existe. Sólo dos cosas pueden salvarme: ... una ha muerto y la otra es la muerte.Paz y honor. Sevilla, volveré huérfano a la orilla de tus entrañas, sin regazo, sin luz, sin sueños. Feliz moriré en ti.

No estés triste princesa.

NO ESTÉS TRISTE. No estés triste princesa, porque la Luna no brille en el mar. No estés triste princesa, porque Bécquer te haga recordar. No estés tristes porque el invierno y las noches heladas te haga temblar. No llores, ni te hagas suplicar, pues allá en el fondo de la mar, donde las sirenas no paran de llorar, allí donde habita el desgarro del dolor, el frío eterno y la miseria de amar, allí, allí me encontrarás